Ansiedad y ataques de pánico

La ansiedad es la respuesta natural del cuerpo a situaciones estresantes. Nos ayuda a mantenernos alerta y enfocados, y puede motivarnos a tomar medidas para resolver problemas. Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve persistente o abrumadora, puede interferir con las actividades diarias y las relaciones. El resultado es que uno deja de ser funcional, una condición considerada por los médicos como un trastorno de ansiedad.

Ansiedad y ataques de pánico

Ansiedad y ataques de pánico

Hay diferentes formas de trastornos de ansiedad, pero comparten un síntoma clave: constante o grave preocupación o miedo que es más de lo que la mayoría de la gente sentiría en la misma situación. Aparte de esto, las personas que están ansiosos experimentan:

  • Mayor aprensión
  • Tensión
  • Problemas para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Inquietud
  • Anticipan lo peor
  • Miran hacia fuera para el peligro
  • Sienten como si su mente estuviera en blanco

Su cuerpo también reacciona a la ansiedad con síntomas como:

  • Golpeando el corazón
  • Transpiración
  • Micción frecuente
  • Diarrea
  • Malestar estomacal
  • Mareo
  • Dificultad para respirar
  • Temblores
  • Dolores de cabeza
  • Fatiga
  • Tension muscular
  • Insomnio

Los ataques de ansiedad o ataques de pánico, son eventos que ocurren repentinamente, sin advertencia, caracterizados por un miedo intenso. A veces se producen cuando hay un desencadenante obvio, como quedarse atrapado en un espacio cerrado o cuando un gran examen se acerca. Sin embargo, en otros casos, los ataques de ansiedad ocurren sin causa aparente. Estos episodios suelen durar sólo unos diez minutos, pero los sentimientos son tan intensos que usted puede sentir que está perdiendo el control.

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Algunas personas piensan que están teniendo un ataque al corazón, mientras que otros piensan que se están volviendo locos.
Después de que haya terminado, usted puede estar preocupado por experimentar otro, especialmente en un lugar público. Los médicos creen que usted está teniendo un ataque de pánico cuando experimenta al menos cuatro de estos síntomas:

  • Un repentino pánico abrumador o miedo
  • Palpitaciones
  • Transpiración
  • Dificultad para respirar
  • Hiperventilación
  • Temblor
  • Estrechamiento en la garganta o sensación de ahogo
  • Dificultad al tragar
  • Dolor de pecho
  • Mareo
  • Náusea
  • Calambres en el estómago
  • Escalofríos / sofocos
  • Un sentimiento de desapego (desrealización)
  • Hormigueo o entumecimiento
  • Debilidad
  • Miedo a morir

Los ataques de pánico también pueden estar asociados con otras condiciones tales como:

  • Prolapso de la válvula mitral
  • Ataques al corazón
  • Bajos niveles de azúcar en la sangre
  • Hipertiroidismo
  • Anemia
  • Fobias
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Esquizofrenia
  • Abuso de drogas
  • Ciertos medicamentos, incluyendo metilfenidato, metformina, insulina, quinina, así como la retirada de la terapia con corticosteroides

Cuándo buscar ayuda

Hay muchas maneras de lidiar con la ansiedad, pero si usted piensa que sus preocupaciones y temores se están convirtiendo en abrumador, lo mejor es buscar ayuda. Las estrategias de autoayuda como el ejercicio, la lectura de libros y la meditación son eficaces para la mayoría de las personas, pero si sus síntomas interfieren con sus rutinas diarias y sus relaciones, es posible que necesite ayuda profesional.

Los ataques de pánico pueden ser difíciles de manejar por su cuenta y los expertos pueden ayudarle a hacer frente a los desafíos diarios.
Si usted está experimentando una gran cantidad de síntomas físicos, es recomendable obtener un chequeo médico para asegurarse de que estos no son causados ​​por una condición médica o medicamentos que está tomando actualmente. Si su médico no encuentra ninguna causa médica, lo mejor es consultar con un terapeuta que puede ayudar a determinar la causa de su ansiedad y prescribir un curso de tratamiento.

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