Un post muy interesante y muy bien detallado. En un divorcio en el que se ven involucrados menores se debe minimizar en la medida de lo posible el dolor emocional que se les puede causar. Ellos no tienen culpa de que sus padres no deseen continuar con su matrimonio y no debemos acusarles no tomarlos como escudo o defensa. El niño debe sentirse cómodo y querido en todo momento, ha de normalizarse todo lo que se pueda la situación y que no sufra. 一句问候!